Pintar paredes con esponja

A la hora de elegir la decoración en las paredes de nuestra casa o local, tiene que ver mucho con los gustos personales, y existen diferentes maneras de dar alegria a un dormitorio o estancia: desde pintar las paredes en distintos y variadas  tonalidades o colores, aplicar vinilos a los muros o aplicar gotelé. Aunque, hay  sencillas técnicas para aplicar un estilo propio a los espacios y distribuciones de tu casa o local: la técnica de pintura al esponjado.

Pintar paredes con la técnica del esponjado

La Técnica de pintura del esponjado

A la hora de pintar sobre la pared con una esponja o un trapo es lo que se llama la técnica del esponjado o trapeado. Esto se puede realizar correctamente de dos maneras:

  1. Levantando y raspado de la pintura que se ha puesto con anterioridad en las paredes a tratar.
  2. Ahora hay que ir manchando  las paredes con un trapo o una esponja.

Cómo hacer la técnica del esponjado correctamente

  1. Para saber como pintar con esponja, hay que comenzar pintando la superficie como habitualmente se hace, hasta quedarse cubierta por completo.  Hay que usar  varias capas si es necesario para una correcta base. Mejor usar pinturas plásticas al agua.
  2. Al secarse, hay que darle una capa de veladura de aceite a las paredes.
  3. Hay que doblar el trapo  y ve dando golpes contra las paredes pintadas. Es mejor usar un trapo de buena calidad, que no deje restos.
  4. Una vez empapado el trapo, sustitúyelo.
  5. En el caso de usar una esponja, hay que hace el mismo proceso. Cabria la alternativa de usar esponjas con poros más grandes o más pequeños para distintos acabados.

Si tienes cualquier duda o quieres pedir presupuestos para pintar las paredes de tu hogar, estamos disponibles en el número 91-314 35 45, en nuestro e-mail clientes@reinventatuespacio.com y a través de nuestra Web http://www.reinventatuespacio.com

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Llegando el calorcito, los sofocos y las noches durmiendo encima de las sabanas y con la ventana abierta uno de las mejores formas de refrescarnos es darnos un chapuzón en nuestra propia piscina, existen dos tipos, las elevadas que se apoyan sobre el terreno o las fijas y permanentes de obra haciendo un hueco en el terreno, hoy hablaremos más detenidamente de estas últimas, lo idóneo es comenzar las obras sobre enero o febrero para que de tiempo a que este ya lista cuando empiecen las épocas de calor.

Antes de empezar la obra debemos tener varios aspectos en cuenta y ya definidos como son:

–          La cantidad de terreno para que la piscina que coloquemos nos entre bien y con el perímetro suficiente para el borde y las comodidades.

–          La orientación es importante de forma que este en dirección sur, sur-oeste, pero también buscaremos la zona donde el sol incida sobre el agua un mayor número  de horas.

–          También debemos tener cuidado con los arboles y alejarlos de nuestra piscina por 3 aspectos, 1º y menos importante es que no pueden llenar el agua de hojas y suciedad 2º también no muy importante porque nos pueden dar sombra sobre la piscina y el 3º y más importante porque sus raíces pueden romper la piscina en si o el sistema de limpieza del agua.

–          La profundidad media de una piscina suele hacerse de 1,5 metros y la máxima no suele ponerse mayor de 2 metros ya que esta nos cubre totalmente y es suficiente si saltamos  como para no tocar el fondo.

–          Debemos decidir si la piscina también será utilizada en invierno, si es así lo idóneo es poner un acristalamiento exterior para aislar un ambiente del otro y evitar la pérdida excesiva de calor en el agua.

–          Por supuesto debemos decidir el material del perímetro en madera, césped artificial, baldosines antideslizantes, hormigón etc. Así como si es una piscina desbordante o con diferencia de altura.

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Dependiendo de la estructura de la piscina podemos hacerlo de tres materiales distintos:

Piscina de obra, son las mejores y más duraderas de las tres aunque también las más caras, se excava el hoyo y se forra el terreno con una lamina de poliéster, luego la lamina de acero y por encima una capa de hormigón gunitado y luego un terminado a pintura o con gresite.

Piscina prefabricada, puede ser de dos tipos o de acero o monoblock, estas últimas consisten en un vaso de poliéster con la forma deseada sobre un lecho de grava. Las de acero están formadas por planchas de acero que se van soldando unas a otras para dar la forma deseada. Este tipo de piscinas lo mejor que tienen es su rapidez en la colocación, que no necesitan revestimiento alguno y su facilidad a la hora de limpiarlas.

Piscinas de liner (PVC), pueden ser fijas o desmontables, las fijas necesitan una excavación de terreno y luego cubrir el lino con planchas de hormigón y liner flexible de PVC pudiendo cambiar el liner cuando se deteriore. Lo bueno de estas piscinas es su rapidez en el montaje unos diez días más o menos.

Los precios de las piscinas dependen por supuesto de su tamaño y su material desde los 1800 € las monoblock que son las más baratas hasta lo que queramos dependiendo de los lujos con los que la pidamos.

Así que ya sabéis este veranito nada como refrescarse en nuestra propia piscina, no hay nada como dormir después de un bañito nocturno.